"Caminante no hay camino, se hace camino al andar"

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si vas corriendo, más camino andarás.

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jueves, 9 de junio de 2016

EHmendierronka. Una carrera brutal.


Todas las carreras que he corrido en Euskalherria me han parecido fantásticas. Cada una ha sido diferente pero todas son de las que te dejan poso. Allí corrí mi primera carrera de montaña, Pagoeta Mendi Lasterketa. La G2H fue mi primer ultra y eso marca, seguro que algún día volveré. Los diez montes de vitoria me pusieron en mi sitio, y aunque conseguí plaza para correr Hiru, renuncié por miedo a los 100km. No me veía preparado mentalmente para afrontarlos. Este año me he plantado en Leitza un poco de rebote, no porque no tuviese pensado ir, sino de la forma en que lo he hecho (sin entrenar), pero quizás es la que mas he disfrutado. 
Llevamos unos años quedando a correr un ultra, unos cuantos amigos de diferentes lugares y este año habíamos decidido vernos el Leitza. Por diferentes motivos dos de ellos, no nos han podido acompañar en este fin de semana. Una pena, pero así es la vida. 
Yo, a pesar de la lesión que me ha dejado parado casi todo el año, decidí ir. Primero, para disfrutar de la compañía de los amigos que allí nos veríamos y lo segundo para correrla e intentar llegar lo mas lejos posible, pero disfrutandola. Una cosa tenía clara, no iba a llegar a cualquier precio, no iba a soportar un sufrimiento absurdo que en otras ocasiones merecen la pena, pero cuando tienes claro que vas sin preparación no es bueno llevar a esos extremos a la mente.
Así que me planté en Leitza el viernes al medio día después de haber ido a ver el Txindoki, para que me diese las fuerzas suficientes que me permitiesen llegar al menos a Lekumberri 45km. Nada mas instalarme me solicitan en la plaza, para tomar algo... el gran Luisma está por ahí buscándome.... habrá que intercambiar impresiones de cosillas del trail y aventurillas. Pero lo mas importante es la previsión meteorológica y el material obligatorio, que dependerá de esta. Finalmente dicen que puede llover pero no será excesivo ni con muchísimo frio, así que solo piden cortavientos y buff. Todo lo demás es a elección propia.
Me dan las siete y media y me voy al Cinema a ver la charla de Jokin Lizeaga. Es un tipo que sigo lo que puedo (no se prodiga en las redes sociales), y todo lo que le he oído en entrevistas varias me ha gustado. La pena, para mi, es que la dió en euskera, y yo no paso de entender cuatro cosas (oso ondo, aupa neska, lagunak, lasterketa, bidegorri y multitud de chorradas del estilo chokolatinak handitugu), así que cuando llegó Juanra me salí. Seguro que era interesante pero salvo alguna palabra suelta no entendí nada (así que si alguno le conoceís, le comentais que me quedé con las ganas de que me de una charla en castellano). 
La anécdota: Antes de empezar la charla, estaba yo dibujando y unos chavales me rodearon y me preguntaron de donde era y si era bueno....jajaja, de Guadalajara y no, no voy a ganar, les contesté....Y eso donde está? en Alava, en Vizkaya? me decían con acento euskaldun cerrado.... Un poco mas al sur, cerca de Madrid, les tuve que explicar.....
Pero si sabían qué monte estaba dibujando, el Txindoki lo identificó uno.
El Material: Finalmente correré con la ultralight de raidlight y pantalón corto. No dan mucha lluvia y en la mochila meteré los manguitos, guantes, el impermeable, el buff, y dudé si camiseta de manga larga por si mi retirada la hacía en zonas altas, pero finalmente no la metí. Por supuesto con bastones y de comida un par de geles, gominolas y unas bolsas con polvos para hacer alimento líquido. Pero vamos, que por falta de avituallamientos no iba a ser el abandono. La mochila elegida era la nueva responsiv 8l tuneada. Y lo mas importante, las zapatillas elegidas eran las inov8 rocklite 285 que estaba seguro que su taqueado me iba a venir bien en las zonas embarradas, aunque escaseasen de amortiguación.
La carrera: Se dió la salida y apenas llevábamos unos minutos por el redil. Nada de concentración previa. Casi sin darme cuenta estaba en el km diez y empezaba una bajada, que sin recordarla muy bien tengo claro que en lo único que pensaba era en no machacarme las piernas. Cuando me quise dar cuenta estábamos empezando a subir el Km vertical. Paré un poco en el avituallamiento y empecé a afrontarlo con calma, solo queria no desfondarme y casi lo conseguí, me sobraron los últimos cien metros que me dejaron fundido. Subiendo había empezado a llover y me puse el impermeable, mas que nada por si en la cima hacía frío. Pero no fue el caso. No se si me deshidraté un poco o que, pero estuve un poco grogui hasta que llegue al avituallamiento. En ese momento decidí que que retiraría como muy tarde en el 45km, siempre y cuando me recuperase de la flojera. En ninguno me entretuve mucho, comía un poco mientras cargaba los soft y en marcha de nuevo, recuerdo que en este me comí 1/2 sandwich de jamon y queso.
Después hay un breve descenso que me vino de miedo para recuperarme y afrontar la siguiente subida, que termina en el 32km. Esta no es muy dura ni larga y me junté con unos cuantos que me llevaron a buen ritmo. En un momento que intenté apretar un poco me empezaron los calambres en los gemelos. Es una cosa que nunca me había pasado y empecé a tomarme en serio el tema del agua y las sales, primero disueltas y después a palo seco para ver si revertía la situación. Cima y de nuevo avituallamiento. Plátanos, acuarius y a seguir. Mi objetivo ya casi estaba conseguido. 13km de descenso con un avituallamiento en medio y estaría en Lekumberri (zona donde podrían estar amigos o conocidos y con fácil acceso a Leitza para retirarme contento), así que el descenso lo iba a hacer fuerte. Y la cosa funcionó, empecé a bajar por un bosque absolutamente embarrado donde la gente iba deslizándose y yo pasaba por donde podía corriendo sin ningún problema. En ese momento pensaba en el acierto de las zapas y en disfrutar de la velocidad a la que podía bajar con seguridad, al contrario que los demás que veía que iban sufriendo de lo lindo. sería una hora y pico de autentico disfrute, ya no me acordaba ni de los calambres, ni del agotamiento de la cima ni de retirarme en Lecumberri. No había sufrido y quería llegar a Leitza.
En el 45km hay un avituallamiento de los grandes, con pasta y todo tipo de bebidas y comida. Aquí me llegué a sentar en una silla a comerme un plato de pasta, o mas bien engullir, y beber una lata de coca-cola, pero tampoco me entretuve mas de la cuenta para salir de nuevo a la carrera y encontrarme con los ánimos de Aitzol y Miren.
Ya solo me quedan tres horas, y si se nos da bien, algo menos. En esos momentos hay que pensar en algo y tres horas no me asustaban con el estado de animo en el que me encontraba. Una subida y una bajada que, ni la subida es subida todo el rato, ni la bajada es bajada todo el rato. Es un terreno de guerrilla, de llegar fuerte, entrenado y avanzar rápido, pero eso, yo no lo tenía. A mi solo me quedaba andar mucho y correr poco y solo cuando fuese mas o menos llano. Cuando picaba para arriba, de nuevo se me acalambraban las piernas, pero ahora eran los abductores. Eso es mas jodido que los gemelos, y otra vez a tirar de pastillas de sales y beber hasta tener la tripa como un botijo. Me pasaba la gente poco a poco pero no desesperaba, en las cuestas abajo conseguía enlazar de nuevo. Ya el final de la cuesta se me atravesó. En las zonas muy pinas sufro y me desfondo, la falta de entrenamiento en montaña se nota. Cuando hice cima resoplé y me dije....ya solo bajar, pero no. Igual que en esa subida hay bajadas, en la bajada a Leitza hay subidas, no se cuantas, pero cuatro o cinco claras y muchos tramos que no se sabe si suben o bajan. Y esto yo no lo sabía, y cuando no sabes estas cosas desesperan un poco. Nada mas coronar el alto hay una pendiente muy pina de hierba que hace que note una ampolla en la planta, Ufff ¡como se calienta la jodida cuando bajas! no me dejaba correr cuesta abajo al principio, pero me até bien las zapas para que se moviese menos el pie y algo de alivio encuentras. No se lo que me duró el mal rollo con la ampolla, parecen horas pero son minutos. De repente me vi corriendo y con animo de ir pillando a todos los que me habian dejado subiendo. La niebla no dejaba ver ni dos banderas a pesar de que habia para marcar dos carreras en vez de una. Hubo un rato que llegué a contar una bandera cada diez pasos, pero tambien es cierto que la niebla estaba ahí. Por si no lo he dicho, el marcaje....brutal.
Me había quedado en el descenso, que no es tal hasta que no faltan 6 kilómetros a meta. La verdad es que el perfil esta muy bien hecho. Al final en esa sierra de continuos sube y bajas la gente se atascaba y yo pasaba bien. Me empezaba a encontrar cada vez mejor, y otra vez me venían esas sensaciones tan buenas del largo descenso a Lekumberri. Tanto es así que ni paré en el avituallamiento del 60km, yo seguía a lo mio...bajar rápido y las pequeñas subidas hacerlas andando para no calentarme las piernas. De repente, apareció uno por detrás y me animé a seguirle. Otro puntito mas que metía al descenso y junto a el recuerdo que afrontamos el último repecho. Alguien nos había dicho que solo quedaba uno, de roca y duro. De nuevo a bajar por praderas pinas de hierba como púas que no sabes ni como se puede sujetar la vegetación. Me costaba seguirle pero no quería que se me fuese así que arriesgaba en las zonas de barro y me plantaba detrás de el de nuevo, hasta que por fin llegamos a un camino que estaba claro que eran los últimos kilómetros.  Ya estamos, aunque no se ve el pueblo, tan solo unas eses con gente a lo lejos...esta es mi posición final y no voy a apretar mas, pensé. Pero a falta de tres kilómetros a meta hay un avituallamiento y mi compañero de descenso se para, y yo sigo. Sin darme cuenta voy aumentando la velocidad en un terreno muy corrible y de repente un pelotón de cinco espaciados.... en un momento les paso. ¡Las sensaciones son de fuerza y estamos en el 67km! ....ya está el pueblo y la recta de meta abarrotada, como siempre en Euskadi. Saludo a todos los niños que puedo, busco a los chavales del dia de antes para que entren conmigo en meta, pero no les veo y llego exhausto de los últimos tres kilómetros a tope.

9h38min 06seg



Las sensaciones que se sienten durante un ultra son la hostia, aumentadas por momentos. Cuando estas cansado parece que no puedes mas y sin embargo, continúas y de repente eres el hombre mas fuerte del mundo. Los dolores van y vienen sin sentido. Las emociones te generan estados de ánimo indescriptibles. Está claro que esto engancha. 

Poco a poco vamos completando los ocho apellidos vascos.

Por cierto, todas las fotos por la patilla hechas por festak y por Gorka Larrinaga. Eskerri kasko. 

domingo, 18 de octubre de 2015

Lavaredo.... para terminar andando.

Tercer ¼. Aguantar.
Ya tenía asumido que me iba a costar llegar a meta, pero no es fácil tumbarme. En las ascensiones no tenía dolores y ahora tocaba subir, solo esto era un alivio. Lo que cambia un ultra….hace unas horas estaba deseando bajar y ahora era todo un suplicio. Rompí a sudar y subí como nunca a la Forc. Lerosa. En el descenso es donde sufría. Yo andando y todo el mundo corriendo. Al dolor de la Fascia se le unía un dolor en los empeines que no sabía identificar. Probé a soltarme los cordones de las zapatillas, pero nada. Los descensos eran un imposible y lo bueno era que llegaban quince kilómetros cuesta arriba. Subir todo un valle hasta el horizonte, con un pequeño avituallamiento de agua cerca del final en el que tienes que vadear el rio varias veces por donde puedas, con mayor o menor suerte en el intento. En una subida tan larga te pasa de todo, desde encontrarte como un toro a sentarte en una piedra a descansar un rato porque no ves el final. El segundo bocata de jamón cayó allí, en el avituallamiento de agua. Un poco mas arriba estaba el collado, y la bajada para joderme mas la cabeza. Era un imposible correr. La gente me pasaba y yo sufría por no poder correr. El dolor de empeines estaba cerca de ser insoportable cuando llegué al coll de la Gallina.
Tres cimas desde Misurina. Al día siguiente.
Cuarto 1/4. Sufrir.

En este avituallamiento además de comer y beber me tuve que dar un baño de ánimos. Necesitaba que alguien me ayudase psicológicamente así que hice una llamada de emergencia a Juanra. Este me dío la fuerza que necesitaba para no abandonar. No sé que habría pasado si no llego a hablar con el, pero estaba agotado mentalmente y me dio animos y experiencia para continuar. El recorrido hasta el Passo Giau lo habíamos hecho unos días antes y a estas alturas de un ultra es muy importante. Se me pasó en un pis-pas y cuando me quise dar cuenta estaba charlando con las vascas en el km102. Me vieron llegar andando y se ofrecieron a bajarme en coche a Cortina. La vez anterior que nos habíamos visto era el 33km y yo iba corriendo en la parte delantera del pelotón. La oferta era como para tenerla en cuenta. Retirarte y que te lleven al hotel inmediatamente es un lujo, pero la cabeza ya estaba recuperada. Despues me acordaría de la oferta pero en ese momento ni por asomo me iba a retirar. Quedaban solo 18 km. ¡Y casi todo cuesta abajo¡ Cualquiera pensará que no queda nada, pero para mis dolores de empeines era lo peor. Solo quedaba una pequeña sorpresa en forma de muro de unos 100m de desnivel y luego 15 km descendiendo andando dentro de una tormenta de verano en alta montaña, con rallos y truenos cercanos. No sé donde tengo el límite del dolor pero estuve muy cerca. 

Finalmente 20h 23´. Las sensaciones en meta fueron de derrota. He llegado, pero el ultra ha podido conmigo. Al día siguiente apenas podía andar de la inflamación de los flexores de los pies.

Hoy, visto con tiempo, puedo decir que acabé a pesar de todo.


Librillo de preparación del recorrido.




martes, 22 de enero de 2013

CRÓNICA DE LA QUEDADA PIRATA.

Ermita de San Bartolomé
 Era viernes tarde. Después de ejercer de padre en la piscina y comprar un detalle para los demás piratas me fui a recoger a la estación de tren a Javi, el hermano aventurero de Alejandro. Se había venido de Madrid, para desde Guadalajara compartir coche hasta el Cañon del Rio Lobos.
Las previsiones meteorológicas no se hacían esperar y empezaba a llover, a ratos con ganas y a ratos sin ellas, por la N-II, de camino a Soria. El encuentro con Alejandro estaba previsto en San Leonardo de Yagüe, al igual que con los Eibareses. Raúl y JuanRa, a pesar del tomtom se perdieron (en cuanto salen de su terruño se pierden).

Nada mas juntarnos nos tomamos una caña, no dio tiempo para mas, y nos fuimos a cenar. La primera fonda donde caimos, nos negarón el alimento “No hay cocina”. No se si sería por las pintas, o porque, pero un viernes por la noche no debe ser tan extraño que alguien cene fuera de casa, o si en este pueblo. El caso es que acabamos en un hotel. Nada del otro mundo.
Tupper Trail
Al llegar a la guarida del oso, que es en lo que convertimos el apartamento cedido por la familia Piriz, empezó la fiesta tupper trail. Consiste en sacar cada uno sus inventos, artilugios, y demás equipaciones personales para probar tallas, tocar tejidos y ver ideas novedosas. Por más que lo intentamos, faltó la más deseada, la Olmo 12 nueva. Ja, No pudo ser… Primer objetivo incumplido.
Entre el calor de la calefacción central, el ruido de la lluvia y algún que otro ronquido, hubo quien no pegó ojo en toda la noche. A las siete en punto se encendió la luz de la casa. Cada uno a lo suyo… uno vistiéndose, el otro desayunando, el otro haciendo sus cositas en el WC…pero todos mirando por la ventana…“Pues parece que llueve un poco” decía uno, “si, habrá que probar los schembers esos” decía el otro.
¡¡¡¡Joder como caía!!!!
Recorrido final
Como habíamos quedado con Ser13gio, ¿no sé si sabeis quien es?, a las ocho en el puente de los siete ojos, no nos entretuvimos mucho. Desayuno breve, té o leche con galletas, de esas especiales que hace la mujer de Alejandro. A las ocho y cinco estábamos en el aparcamiento del puente y sigue lloviendo. De noche todavía y solitos esperamos guarecidos bajo un techado. Nos salimos de la furgo y rematamos los preparativos. A las ocho y veinte ya alguno se mete de nuevo en el coche. Hay cinco grados y el frio se va metiendo en el cuerpo. A las ocho y veinticinco estamos los cinco dentro del coche atentos a las luces que aparecían. A las ocho y media le llamamos al móvil…piiii….piiii….no da señal. “estará en una zona sin covertura”. A las ocho y cuarenta le volvemos a llamar…piiii….piiii no da señal. Y nos ponemos hora de salir. A las nueve menos cuarto esté o no este. Ja, ja, no pudo ser… Segundo objetivo incumplido
Salimos a correr sin Sergio, con cierta preocupación a la vez que desconcierto. No sabíamos nada de él pero no podíamos esperar mas tiempo. Sigue lloviendo bastante y cogemos el camino nada mas cruzar el río por el puente. A un kilometro mas o menos hay que vadear el río por primera vez. Ja,ja,ja, no pudo ser…tercer objetivo incumplido. El recorrido tiene que ser otro.
Nos encontramos con un paisano y le preguntamos. Muy amablemente nos indica como coger una pista que nos llevará a Úcero, si no nos perdemos por el monte. Como somos así de cachondos todos, no llevamos mapa porqué para ir por un río lógicamente no hay nada más que seguirlo. Lo que si llevamos es GPS. Nos adentramos en el monte. Un pinar impresionante, mezclado con sabinas, de los que hay por Soria. La pista forestal a ratos está embarrada, pero nada que no se pueda superar. Con un poco de intuición y un poco de orientación vamos bien. La lluvia, empeza a cambiar, su fuerza decae poco a poco, hasta convertirse en txirimiri. Al fondo, de repente, aparece un pueblo y mas lejos se abre un claro entre las nubes. El tiempo esta mejorando por momentos. Las capuchas ya no están en la cabeza. Raúl hasta se atreve a quitarse el chubasquero.
Ya en el coche
Justo antes de llegar a Nafría de Úcero tenemos que vadear un charco del tamaño de una piscina. Unos mejor que otros pasamos como podemos. Atravesamos el pueblo sin ver un alma. Parece estar desierto. Desde allí marca 4km a Úcero por la carretera, así que nos dirigimos para allí.
En Úcero, como en Nafría, no nos cruzamos con nadie, salvo con un perro que nos acompaña unos metros. Hasta el puente del km0 del Cañon del río Lobos fuimos por una senda marcada. Después tuvimos que ir por la carretera hasta Valdecea. El río estaba desbordado y cubria todas las sendas. Allí, Alejandro nos estiro del cuello hasta llegar a la Ermita de San Bartolomé. Donde nos tomamos un pequeño descanso, para observar a los buitres soleándose y el cañón en todo su esplendor, coger fuerzas de los árboles y hacernos unas fotos. El sol aparecía con fuerza. Al menos con toda la fuerza que tiene en invierno.

Recuperando fuerzas
Desde allí solo faltaba volver al coche atravesando de nuevo el bosque, qué en esta parte es de encina y quejigo, hasta alcanzar la pista inicial. Este tramo último se nos hizo duro, al menos para mi, Raúl, JuanRa. De los Salmantinos no hablo, porque si sufrieron, al menos no se les notó. Raúl, tiraba de experiencia dejando la mente en blanco. JuanRa de no sé qué y yo no tiraba. Los tramos embarrados me podían. El ver la carretera fue un alivio, sobretodo mental. Y el descenso hasta el coche una procesión de mudos.
Al final no hicimos 42km. Jajajajaja no pudo ser….cuarto objetivo incumplido. 40,3km en 3 horas 52minutos.

Tras la ducha de rigor nos fuimos a comer a la Parrilla de San Bartolo. En el primero hubo discrepancias pero para el segundo…U-N-A-N-I-M-I-D-A-D…Chuletón a la brasa. Jajajajajaja. Este fue el único objetivo que cumplimos.


miércoles, 16 de enero de 2013

ENTRENO BUENO. DOS EN UNO.


Podía ser el último entreno hasta la quedada Pirata. Ando muy liado estos días. Además tenía varios objetivos entre manos, con esta salida por el pinar de Sigüenza. Uno era perfilar el recorrido de un ultraentreno trail que tenemos previsto hacer el día 3 de Febrero (eso ya os lo contaré). Tenía que encontrar un camino dentro del pinar, es el que recorre la Cañada real Soriana, pero no tenía claro por donde iba. El otro objetivo era probar el último material llegado en condiciones de meteo mala.
Estaba yo, como un niño con zapatos nuevos. Ya sabéis que sensación es esa. Aunque ya no somos tan niños, la sensación no ha cambiado, si es con zapatillas nuevas. Llovía lo que parecía que en el alto podía ser nieve. Poca agua y mucho frio.
La chaqueta top r-light tubo su momento. El análisis inicial encontró algunas mejoras:
- Añadirle a los puños unos medios guantes como los de los manguitos que se puedan descoser fácilmente para que los quite al que no le guste (la chaqueta siempre te la pones en malas condiciones, y puedes no llevar guantes por olvido).
- La capucha es mejorable con un poco de visera.
- El bolsillo está en el lado izquierdo, egoístamente lo pondría en el derecho. Está claro que no soy zurdo.
Las zapas estaban estrenadas, pero un ratito, en seco y por hierba y tierra. Esta prueba era por monte, con agua, alguna roca y raíces. Me encantaron, como dije son calentitas, robustas, estables, amortiguadas y lo que más me gustó fue su suela. Roca mojada que veía, la pisaba, para probar su agarre y tan solo me fallaron en una ocasión. Su comportamiento campo a través fue inmejorable. El único pero que encontré fueron dos sensaciones extrañas, a veces parece que se te va a salir por el talón (cosa falsa) y presiona poco el empeine con el atado de cordones que traen (al que le guste esa presión).
- Añadiría cinta donde meter el dedo en el talón para calzarlas mas facilmente (pequeño detalle).
En cuanto al recorrido que quería inspeccionar, un tramo de la cañada real soriana, que pasa por el pinar de Sigüenza, debía coger primero un camino que tengo controlado hasta llegar al punto de búsqueda. Allí me dediqué a dar vueltas campo a través cerca de unos hitos que la marcan, buscando por los alrededores en lo que parecían sendas, hasta encontrar un camino bueno que la recorre. Inspeccione de donde partía ese camino y a donde llegaba exactamente, jugueteé con un par de corzos que me salieron al paso y marqué con una flecha de ramas el camino a seguir en el entreno del próximo día 3 febrero.
La verdad es que fue un entreno fantástico.

viernes, 7 de diciembre de 2012

CARRERA EN BARAJAS


Para celebrar el festivo día de la Constitución incumplida, qué mejor forma que correr una carrerita la familia al completo.

MENORES: Absolutamente puntuales se fueron dando las diferentes salidas a las carreras de menores. En concreto Gala y Elio salieron junto a nosotros para reCORRER los 550m, si, no me equivoco, 550m que hicieron corriendo. En meta les dieron agua, cereales y unos chicles.

LA CARRERA: Mi intención era salir a tope, siempre y cuando calentara bien, solo eran 8km. Pues la premisa no se cumplió por deberes parternales, pero salí a tope como tenía previsto.
Entre que salía de currar y llegaba justo, y que la carrera de los más pequeños fue antes que la nuestra, calenté los 550m que corrieron mis hijos..................."momento baba"............ y cinco minutos mas haciendo unos progresivos.
En la salida hubo empujones. La calle se estrechaba mucho con los coches aparcados. Yo a lo mío, salir a tope. No sé los ritmos porque hoy no me tocaba el garmin, pero iríamos a 3,15 el primer km. A partir del segundo km ya se me escapo el grupo de cabeza, pero seguía fuerte. Me habían indicado que la carrera era llana pero de repente aparecieron unos toboganes que se me atragantaron un poco, aun así pase la primera vuelta  dentro de los veinte primeros. A partir de ahí decidí pegarme al culo de uno que también explotó.
La segunda vuelta me la tuve que tomar con calma, por obligación, o lo que es lo mismo, por prescripción del lactato. Y a sufrir. ¡como te pasa la gente cuando vas jodido! y otra vez los toboganes ¿¡pero esto no era llano?! No se si exclamaba o me preguntaba.
En meta 27´34", finalmente el 38, a 3,41/km. (calculado con la distancia que le dio el ganmin a Arantza)
No está mal, esto es Madrid, y aquí hay un montón de gente que corre que se las pela.
Txetxo 293.
Arantza 36´37" posición 372, 16 femenina a 4´47"/km

ANALISIS: No era el día para salir así, pero mola explotar y sufrir como un capullo, solo y cuando no sea una carrera importante para uno mismo.
La carrera estupenda. GRATUITA. Animada de público en la zona principal. Con carreras de menores. Con bolsa de meta reutilizable con (botella de gatorade, dos barritas, una chocolatina y cereales). Solo un pero, no están marcados los km.


miércoles, 1 de agosto de 2012

MARATÓN TRAIL DEL ANETO.

Y por fin las dudas se disiparon. Mi estado de forma era bueno, o eso creo, por el resultado que no era el esperado, sino mucho mejor.

Al final me fui muy bien acompañado por mis chicas, pero empezaré por el principio.

Benasque, para mi, es un sitio especial. No es donde me inicié en la montaña, pero si donde me emancipé, junto con los amigos. Con lo que me trae siempre muy buenos recuerdos. Allí es donde el año pasado quisimos iniciarles a nuestros hijos en el bello arte de disfrutar de lo importante, la libertad que te dan las montañas. De casualidad coincidimos con el Trail del Aneto y al ver lo bonito y emocionante de la llegada de los corredores me dije “esto lo tengo que hacer yo”. Son sensaciones que se tienen.

El Maratón no es un gran reto, pero si lo suficiente para sufrir un montón de horas y para iniciarme en la ultradistancia. No es cuestión de plantearse algo, y fracasar a la primera. Hay ciertos pasos que creo que hay que ir superando.

Por la mañana nos fuimos a ver la salida de las Dos caras 68KM para ir cogiendo emociones. Los nervios empezaban a aflorar, y tras un almuerzo a las 11.30 breve de un bocata de tortilla francesa y una cocacola nos fuimos a por los dorsales. A pesar de la cantidad de personas entregándolos se hizo un poco pesado.

La mochila, era prestada, ya que la mía unas semanas antes me había rozado en un entreno no muy largo, y la descarté. Esta no la había probado. Ya sé que no se hacen estas cosas, pero algún margen a la improvisación hay que dejar. Repasé la lista de material obligatorio y lo fui metiendo metódicamente. Finalmente dejé los manguitos y me puse el pantalón trail de Raidlight, llevando las mallas en la mochila, como material obligatorio.

Antes de la salida, acompañé con una cervecita, a mis chicas en su comida. Había que hidratarse bien, y rellené el camellbag con isostar y el bote con agua.

En la salida el ambiente es fantástico, me encuentré con Alfonso, un compañero del team raidlight, y tras charlar con él decido seguirle hasta donde llegue. Ya tengo ganas de correr. Hay poco miedo y mucha alegría. El spiquer de lo mejor. Empieza la cuenta atrás y pummm explota el cohete.

Por las calles de Benasque ya nos damos cuenta que estamos mal situados, muy atrás. Y empezamos a remontar posiciones hasta que nos acoplamos en un grupo, que iremos, mas o menos juntos hasta la Senarta (primer control en tan solo media hora y en el que no veo a mis chicas). En cuanto se empina mas de la cuenta, yo ando, dejando que se me vayan un poco, y apretando algo en las bajadas para enlazar de nuevo.

Tras unos llanos y un amago de perdida en un cruce, por fin se empina la pista por la que transitamos. Está claro que empieza la primera tachuela a los baños del hospital, y llevamos casi una hora. Es el momento del primer gel y de ir mirando donde coger agua de vuelta. En una de las rampas Alfonso se queda un poco atrás, pero yo no le doy mayor importancia. El grupo se iba disgregando poco a poco. Ya no le vería en lo que quedaba de carrera.

De uno en uno nos adentramos en una senda por un canchal que atravesaba varios arroyos con abundante agua. Marqué un waypoint en el disco duro de la materia gris y a seguir ascendiendo por la senda que más tarde salía a una carretera con muchas curvas en eses.
Por la carretera que es ya sé que estamos cerca del segundo control 1h05min. Ahorrando esfuerzos subo andando. “Pues no queda tela…” pienso. PAAAAPÁÁÁÁ dicen a lo lejos. Voz que identifico rápidamente. “Está claro quién es su padre” digo yo en voz alta. A lo que todo el público congregado en ese punto responde animándome Papaá-papaá-papaá con ritmo de palmas y aplausos.

De nuevo otra senda y mas canchal. Una media ladera que asciende poco a poco y mas tarde desciende por un pinar bien chulo. De vez en cuando, le doy un bocado a un powerbar que no entra ni p´atrás. En ese tramo desgasto poco. Ando y corro, ando y corro, y poco a poco voy pasando gente. Justo antes de llegar al tercer control hay un descenso más técnico, que se me da bien y acorto distancias con un grupo de tres que me precede. Mi objetivo es engancharles y ascender la picada con ellos.

Por los llanos del Hospital les engancho. La gente no anima y les incito “¿Qué pasa, no animáis? Han pasado veinte y…¿ya os habéis cansado?”yo con la coña. Uno me responde, “ alguno más de veinte” todo serio. Yo me lo creo.

Trotamos a buen ritmo y no veo el momento de llenar el bote de agua. Justo en el último momento me paro, me doy un buen trago y lleno el bote. Con esto y con lo que me quede en el Camell tengo que hacerme la subida al puerto de la picada y el descenso hasta este punto, ya que no hay agua más arriba.

Esta zona la conozco a la perfección, la he recorrido en invierno con los skis de fondo un montón de veces, con los de travesía las veces que hemos hecho el Aneto en invierno, con los niños dando un paseo, mas las ascensiones al Aneto en verano. Vamos, que sabía el punto exacto donde termina el agua y el sitio donde tomarme el segundo gel, unas praderas tras el repecho donde finalizan los llanos.

El puerto lo empecé poco a poco, sin cebarme, y de repente, como las espinacas de Popeye, el gel entró en acción. Me vi cazando gente. Uno, otro, con este me quedo un poco que va a mi ritmo… uno que nos adelanta, otro que se sienta. Allí cada uno hace lo que puede.

Ya habíamos ascendido mucho y aparece el primero de vuelta. Miro el reloj, 2h30 y… al cuarto o al quinto le preguntamos ¿queda mucho para el collado?-Nada, cinco minutos- nos responde. Cuento la gente que me voy cruzando pero me pierdo pronto, ya no sé si van doce o veinte, más mi grupo de cuatro, “pues eso, entre los treinta primeros” pienso en el collado 2h41min.

El descenso de la picada se me hace horrible, cruzándote gente todo el rato por esa senda pequeña. Pidiendo y cediendo paso constantemente. Atrochando por donde puedes para cruzarte con la menos gente posible, pero nada, es un sin vivir en la parte más pina. Cuando ya se hace llano, molesta menos, pero en esa parte pina, llega a ser desagradable. Cerca de los llanos de nuevo me doy un par de tropezones tontos. “Momento gel” pienso, vas cieguito y no te das cuenta. Ya no reaccionas igual a las piedras y raíces pequeñas. Me lo tomo, me acabo el agua del bote y lo preparo con isostar según corro para llenarlo en cuanto llegue al agua. Sé que está aquí al lado, como mucho cinco minutos.

No veo a nadie por delante, ni por detrás, simplemente me voy cruzando corredores de las dos caras del aneto. En el punto de control de los llanos, ahora si que animan un montón. Incluso me llego a emocionar.

Pufff, que duro, toca subir de nuevo. No es mucho, pero como una china en el zapato, se te puede atravesar. A mí se me hizo corta. Cuando me quise dar cuenta, estaba en el bosque. En un descenso se me encendió un piloto de alerta (los pezones pican, ponía en el manual). Probé a ponerme un poco de la venda elástica obligatoria pero nada, no pegaba con el sudor. Así, que opté por vendarme el cuerpo entero con dos vueltas cubriéndome los pezones y aguantó bien. En esas lides me adelanto un Guiputxi de Ibarra, al que me enganché como una lapa. Juntos recorrimos el bosque y dimos caza a un grupo de cuatro. En cuanto pudimos, y justo antes de los canchales les pedimos paso. Ese tramo lo hicimos fuerte, llegamos en un santiamén al control de los baños. Solo quedaban 12 km. Bajando la carretera le comenté que en cuanto viese agua yo paraba a coger. “Yo estoy por parar aquí” me dijo, indicándome un sitio que caían tres gotas. -Déjate, que no muy lejos, como mucho cinco minutos, hay un par de arroyos buenos- le dije. Y me siguió. No habían pasado más de dos minutos y ahí estaba mi waypoint. Yo me di un trago y llené el bote. El me dijo- tira, tira, lleno el Camell y te cojo.-

Es una zona que subiendo había visto unas cuantas fuentes y arroyos con lo que no veía necesario parar a llenar el Camell, que aunque me quedaba algo estaba calentuzo. A partir de ahí fue la travesía del desierto, yo solo. No había nadie cerca por delante y por detrás tampoco les veía. De vez en cuando le daba un bocado al powerbar ese que tenía empezado, pero no se dejaba.

Mi pensamiento estaba en el tiempo que me quedaba. ”Solo cuarenta minutos” y cuesta abajo. ”venga, venga, que ya está hecho”. De la Senarta a Benasque fue muy duro mentalmente. No quieres parar pero estas molido.

En el puente de la carretera, al lado del camping, llamé a Arantza. “Ya estoy llegando-¿quée?-Que ya estoy llegando- ¿Ya?- si, ya. Yo había calculado seis horas y no habían pasado cinco. En la puerta del camping me dicen que voy el quince. No me lo creo, no puede ser, si no he pasado a tanta gente y además a mi me pasaron dos en el puerto bajando.

La recta entre el cruce de Cerler y Benasque fue eterna. LLebava a uno delante doscientos metros y a dos detrás otros doscientos. Llevas un cansancio que no puedes ni apretar mas, pero como te vas a dejar cazar ahora… De repente pasamos a uno que iba andando, cojeando ostensiblemente, y al llegar a Benasque me pasó a mí otro. No le di guerra. Habia bajado de las cinco horas y me parecía ya suficiente. Además ya lo había dado todo.




En la meta me estaban esperando Arantza y Gala. La ovación por la calle cuando pasas es fantástica. Crucé la meta con Gala, que corriendo disfruta más que yo todavía.

Ha sido emocionante, y menos duro de lo que me esperaba. Pensaba que llegaría arrastrándome y no. He llegado fundido pero sin arrastrarme. 4 horas 54 minutos 39 segundos

Otro si digo: La sensación respecto a la organización es un poco agridulce. Está muy bien organizada la prueba, pero el recorrido de las dos caras y del maratón no es el adecuado. Demasiada gente para ir y venir por la misma senda. Quizás, la vuelta al Aneto es la que haya que hacer.



lunes, 7 de mayo de 2012

MEDIA MARATÓN AZUQUECA 2012

COMIENZO… Digamos que la carrera empezó para mi el sábado, en la Ballena de Cuentos, librería especializada en literatura infantil. En ella nos encontramos Oscar y yo ejerciendo de padres, con nuestros respectivos hijos. Allí nos preguntamos por los ritmos respectivos a seguir en la media maratón del día siguiente. Yo le comenté mi ritmo, y mis miedos al cansancio acumulado. Él me comentó que era un entreno para la Maratón de Asturias “ primeros kilómetros fuertecillos, luego a ritmo de maratón y más tarde a lo que demos”. Así quedamos, a ver si hacíamos un grupo bueno.


Bien temprano me fui a por los dorsales, ya que el horario de recogida era de 8 a 9, siendo la salida a las 10. Bueno, pues a las 8,15 me presenté y no los empezaron a dar hasta pasadas las ocho y media. Son cosas que no llego a entender, ¿Por qué tan temprano para una prueba que corremos 350? Y si pones una hora porqué no la cumples. Yo fui temprano para volver a casa y prepararme tranquilamente y con la espera volví a casa a prepararme de cualquier manera.

Recojo a las chicas que siguen mis entrenos y a Azuqueca…

La salida se dio a su hora, y antes de llegar al kilometro 1 ya se habían formado dos grupos delanteros, el de los Gallos y el de los Urogallos, de los que me encontraba yo a unos pocos metros. Del segundo se fue descolgando Oscar, no quería seguir ese ritmo, con lo que yo le alcance. Tras saludarnos, dado que no nos habíamos visto en el calentamiento, empezó el entendimiento.



18´23” 5km. A pesar de ir a buen ritmo, sin mucho esfuerzo, las piernas me dolían, no iba cómodo, con sensaciones extrañas, no me costaba seguir el ritmo pero no estaban ligeras. Charlamos un poco “tranquilidad que queda mucho”. Corremos en paralelo, pues no hay viento, aunque intento ir un pelin delante yo para que no me pegue el ritmo de zancada. Oscar tiene una zancada muy, pero que muy larga, y como te descuides te acompasas y te revientas las piernas.

Había un trío bueno delante de nosotros a unos 5-6 segundos, Javirastas tirando de DaniDaniel y Nachosiguenza. Y nos decidimos a cogerles y hacer un grupo fuerte.

3,40” 6ºkm. Les enganchamos, primer avituallamiento, ahora toca hacer grupo y mantener el ritmo.

3,44” 7ºkm. Seguimos los cinco, comandados por Javirastas. Claramente es el más fuerte y le está llevando a Dani a un ritmo constante.

3,47” 8ºkm. Continuamos los cinco.

3,43” 9ºkm. A pesar de ir más fuerte, se nos va de nuevo el trío. Han aumentado el ritmo claramente y “nosotros a lo nuestro”, Oscar y yo seguimos juntos manteniendo los tiempos por km. Las sensaciones empiezan a mejorar. Las piernas ya van solas.

37¨02” 3,43” 10km. MMP en 10km y sin forzar, nunca he hecho un 10.000m estando en forma. Seguimos en pareja, el comentario ahora es “esos de adelante luego caen, si no reventamos nosotros”. No por Javi y Dani, que se muestran muy fuertes, sino por los que van delante de ellos, unos cuantos desperdigados, a los que poco a poco nos vamos acercando.

3,44” 11ºkm. Ahora somos una locomotora bien engrasada, cada uno un pistón, las piernas ligeras corren sin pensar. Seguimos acortando distancias.

3,47” 12ºkm. Este kilometro pica un poco para arriba, pero nosotros a lo nuestro, abro un gel, le meto un chupón y se lo paso a Oscar, “todavía no” me contesta concentrado.

3,39” 13ºkm. En la entrada a las pistas damos alcance a dos corredores. Bebemos un poco de agua y a seguir. Solo queda una vuelta y es fácil regular conociendo el terreno que nos espera. Pica un poco para abajo.

3,47” 14ºKm. Llano, llano. Seguimos en paralelo, acercándonos a los que nos preceden.

3,46” 15ºkm. Hay un par de curvas-rotondas que nos obligan a ir en fila, y empieza la caza definitiva. En este kilometro pasamos a tres más. Alguno se engancha unos metros pero no por mucho tiempo.

3,45” 16ºkm. Este km se me pasa volado, le acabo de dar al Lap hace nada. Alcanzamos a Nacho siguenza, con el que habíamos corrido en el km 6 pero se nos había ido un rato, el cual se nos une. Nos terminamos el gel y avituallamos de agua.

3,44” 17ºkm. De nuevo la maquina va a la perfección, las piernas van solas. Ya Oscar toma el mando de la locomotora, marca el ritmo y lo aumenta poco a poco. Su experiencia maratoniana le delata, el va fresco y yo forzado. Opto por mantener mi ritmo y no seguirle, la verdad es que tampoco podría aunque quisiera.

1h 07´03” 3,45” 18ºkm. Ya solo veo que mantengo el ritmo y que puedo hacer mi marca personal 1h 18´48” algo menos de 12 minutos para hacer 3km 100m, “a este ritmo lo consigo” pienso para mi mismo.

3,46” 19ºkm, Si no desfallezco, que sería más mental que físico, lo logro. Ya no puedo pillar a nadie, y nadie me puede pillar. La lucha es contra el crono y contra migo mismo.

3,47” 20ºkm. Este es el que pica para arriba y no me ha salido mal. Unos metros delante está Oscar, y un poco mas allá Javirastas arengando a Dani…Venga, venga, ya está hecho… yo me lo tomo como si me animase a mi.

3, 35”21ºkm. Entramos en las pistas y hay que acabar con fuerza. “lo consigues…pienso”

22” 100m últimos.

1h 18´35” en mi reloj. MMP

FINAL. Nos felicitamos los cuatro, que nos ha salido un carrerón.

Arantza: 1h 45´59” 5ª

Anita: 1h 42´44” 3ª

Txetxo 1h 46´46"

Brianda 13km...

La anécdota: Antes de irnos miramos la clasificación por si alguna chica tenía trofeo y Ana aparecía como 4ª VeteranaA. Así que nos fuimos a casa. Por la tarde cuando se publicaron las clasificaciones vio que había sido tercera. Y sin subir al pódium, con el gustillo que le está cogiendo.



lunes, 30 de abril de 2012

ELCHE EXTREM CARRERA POR MONTAÑA

Me tocaba hacer un entreno por montaña un poco fuerte y como íbamos a estar en la playa, cerca de Elche, pues me animé a correr esta carrera de 28,5km y 1250m+.

Me apunté fuera de plazo, pero me admitieron, cosa que es de agradecer. No es que fuesen muy sobrados de inscripciones, 180 entramos en meta, pero hay organizaciones que son muy cuadriculadas.

La salida era a las ocho de la mañana, así que había que madrugar para desayunar, ir a Elche, recoger los dorsales, prepararse el equipo y evacuar todo el sobrante(omito fotos). Está, la salida, fue puntual y desde el centro de Elche, nos metiron por un barranco que haciendo bucles por aquí y por allá, subida va y bajada viene se convirtió en un rompepiernas.

Mi estrategia estaba clara, no forzar nada en las subidas fuertes, y ponerme a andar en cuanto estuviese mas pino de la cuenta aunque fuesen cortas, intentando ir de menos a más, avituallándome bien, sin pensar en la posición de carrera, por lo menos hasta pasados dos tercios. Esto último me cuesta, soy competitivo de nacimiento.

En la primera subida larga nos cruzábamos con la cabeza de carrera, que iban despendolados. Yo calcule que iba entre los veinte de delante, en un grupo de cuatro-cinco que constantemente hacíamos la goma, intercambiando posiciones según subíamos o bajábamos, o nos íbamos encontrando en cada momento.

Tras el segundo avituallamiento, que se encontraba sobre el km 13, empecé a encontrarme francamente bien, con esas sensaciones que dan miedo, porque después el batacazo puede ser mortal. Me fui del grupo y empecé, poco a poco, a coger gente, uno en una cuesta, otro en la bajada, hasta alcanzar a dos más con los que anduve dos o tres kilometros, junto con el que a la postre sería mi compañero en la segunda mitad de carrera, el cual venía desde más atrás y con más fuerza todavía.

Tuvimos suerte de enlazar, justo antes de una bajada muy técnica y complicada, con un corredor que la debía conocer, porque fue impresionante como descendimos, guiados por él, los tres hasta un tramo de carretera, en el que se quedó. En ese tramo de asfalto, un poquito descendente, hicimos dos kilómetros a 4´, que fueron definitivos para irnos de los que nos seguían y para alcanzar a otros dos corredores más.
Ya solo quedaba bajar en términos absolutos, porque alguna cuesta nos esperaba. De repente, SORPRESA, nos adelantan dos tipos como dos formula uno, uno de ellos es Raul Garcia Castan, que se habían perdido en algún punto.

Solo quedan cinco kilómetros, es decir estamos en el 23. Avituallamiento… Pienso…Hay que aguantar como sea sin desfallecer, beber algo de agua, un chupito de gel, medio plátano… y a correr otra vez junto a mi compañero de carrera.

Ya estamos entrando en Elche de nuevo y el Garmin marca 28km, nos vuelve a adelantar Garcia Castán, otra vez se ha perdido…siesque no se puede ir tan rápido… yo calculo que faltan unos dos kilómetros más. Efectivamente serian al final 30km, estos dos últimos se me hicieron eternos y la última cuestecilla parecía una pared.
En meta, por megafonía, dicen que soy el décimo y me llevo un sorpresón.

TOP TEN DE ALCARRIATREKKING.
META: 2h 29´04´´

Una vez que como algo y bebo mucho (hay que aprovechar que es gratis), le pregunto a la organización cuando va ser la entrega de trofeos, y me contestan que a la una y media. Son las 11 así que, como no tengo nada que recoger y la playa me espera, me voy.

Por la noche, en casa, urgando en las clasificaciones, me entero que en la de los guapos, con nariz larga y orejas retorcidas he sido tercero(entiéndase que había clasificación de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado), tenía una copa para mi que no he recogido.

CLASIFICACIONES:

http://www.conxip.com/resultados/12ATXTREMELCHEESTADO.pdf

ANALISIS POST CARRERA.

Ya han pasado un par de días desde que realicé esta carrera, y quizás es el momento de analizarla desde un punto de vista pausado, tanto el aspecto personal de la competición como de la organización de la misma.


En cuanto a mi competición, creo que la estrategía era la adecuada a mi estado de forma y no solo eso, sino que supe seguirla. Creo que en toda carrera hay que buscar tu sitio, y si lo consigues encontrar sale rodada. Eso es lo que me paso, primero con un grupo bueno, un poco más fuerte que yo en principio, con el que no me cebé cuando demostraban su fuerza y que cuando se disgregó fui superando a casi todos. Posteriormente, en la segunda mitad de carrera, encontrando un compañero de mis características que junto a otros, en momentos puntuales fuimos manteniendo el ritmo.


La alimentación en carrera también la cuidé desde el inicio, perdiendo tiempo respecto al grupo en el que iba, en el primer avituallamiento, pero que posiblemente fue lo que me salvó del derrumbe que acusaron algunos compañeros de fatigas iniciales. En todos y en cada uno de ellos bebí agua, y a partir del 12km comí algo, unido al gel que poquito a poco me fui tomando entre los km 17 y 25.

En cuanto a la organización, lo primero que hay que decir es que es joven, con ganas pero joven. Es de agradecer que me dejaran inscribirme fuera de plazo. La recogida de dorsales fue ágil, pero tampoco éramos muchos. El recorrido tenía demasiados ringurrangos, bucles y demás revueltas que a veces no venían a cuento. A pesar de que yo lo vi bastante marcado, no es lo mismo para los que siguen que para la cabeza de carrera. Y teniendo en cuenta que no fue uno ni dos los que se perdieron, lo que está claro es que el marcaje sería deficiente. Su belleza fue puntual, un descenso precioso y un paso por una presa muy interesante, lo demás sin demasiado interés paisagístico

Los recorridos deben ser mas lógicos e intuitivos y si en vez de 30km salen 25km pues esa es la carrera, no se deben aumentar kilómetros dando mil revueltas. Además hay monte mas que suficiente para hacerla más larga pero con sentido.

Los avituallamientos eran sólidos y líquidos, con agua, zumos, plátanos y naranjas. Yo eche en falta bebida isotónica y como pega-detalle se podría poner que las bolsas de basura se deben poner a más de 200m del avituallamiento para que te de tiempo a beber, no en la misma mesa, pero esto son detalles.

El precio era barato, para lo que se ve hoy día, y si lo comparas con los servicios dados (chip, avituallamientos líquidos y sólidos) pues estaba bien.

Dicho todo esto, como resumen yo diría que la carrera estuvo bien, aunque yo no diría que era XTREM tal y como dice su nombre, y por ahora no es como para que merezca la pena un viaje hasta allí.

A mi no me ha dejado huella.

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